Tiroides - nódulos

HIPERTIROIDISMO - HIPOTIROIDISMO

ENFERMEDAD DE HASHIMOTO

Escrito por el Dr. Pablo Rubén Koval, médico especialista en Medicina para la Autoorganización, Argentina.

Cuando el organismo hace una alteración de la función de la glándula tiroides es porque hay un trastorno en su funcionamiento general; el orden biológico natural tendiente al estado de salud, por alguna razón se ha perdido. Los órganos, las estructuras, no se enferman por separado, independientemente del resto del organismo.

¿Qué significa desorden biológico?
¿A qué se debe ese desorden?

Antes que nada trataré de explicar qué es la "maravilla" del orden biológico. No es un orden rígido, militar, inamovible. Es un orden dinámico, en permanente cambio y renovación. Todo nuestro organismo, internamente está en permanente movimiento o caos y a su vez, en orden. Un orden-caos perfecto, un equilibrio siempre alejado del equilibrio absoluto. El equilibrio absoluto y el desorden completo son incompatibles con la vida. En cada una de nuestras células infinidad de sustancias químicas reaccionan entre sí y forman nuevas sustancias: hormonas, enzimas, proteínas, neurotransmisores, etc. A partir de otras reacciones químicas el organismo obtiene energía que la usa para sus actividades y para sintetizar nuevas sustancias. La información proveniente del exterior y del interior del propio organismo, es modulada, analizada y utilizada para organizar y dirigir nuevas actividades. Renueva y mantiene la calidad de sus células y estructuras permanentemente durante toda la vida, incluso huesos, tendones y músculos. En ningún momento de la vida ese movimiento, ese fluir dentro del orden, se detiene. Sólo se detiene con la muerte.

El organismo "sabe" cómo organizar sus cosas, tiene "conciencia" de lo que necesita, en qué lugar hace falta tal o cual sustancia, tal o cual acción, qué es lo que lo perturba y debe eliminar. Nuestro organismo es parte de la "sabiduría universal". No hace falta decirle nada, no hace falta ordenarle nada, todo lo sabe y todo lo hace. Sabe cómo hacer para vivir, sabe cómo hacer para defenderse de las agresiones, sabe reaccionar y sabe cómo curarse por sí solo.

La glándula tiroides no está aislada. Está comunicada estrechamente con la hipófisis y con el hipotálamo (sistema nervioso). Está conectada a través del sistema nervioso en su totalidad con la totalidad del ser. Además de fabricar la hormona tiroidea, participa de algún modo en nuestras emociones.

Los circuitos de autoorganización de retroalimentación negativa mantienen los niveles de T4, T3 y TSH en sangre de modo de que el organismo funcione de acuerdo a sus necesidades. El aumento de la producción de T3 o T4 (hipertiroidismo) o la disminución de esa producción (hipotiroidismo) se debe a una alteración general, a una alteración del funcionamiento general del organismo. Algunas agresiones-irritaciones de magnitud suficiente pueden producir cambios en ese orden biológico. Por ejemplo, una cirugía, un traumatismo, una muela en mala posición, infectada o con conducto, el abuso físico, un problema emocional importante, etc. pueden generar un campo interferente y actuar irritando al sistema nervioso y cambiando ese orden-caos tan vital. Durante un tiempo, meses, años, el organismo compensa, busca otros caminos y no aparecen manifestaciones visibles. Pero en algún momento, generalmente porque se suma otra agresión-irritación el desorden se hace manifiesto. Eso es lo que la medicina denomina "enfermedad". Es decir que la enfermedad es un orden biológico diferente; es un proceso que se inicia mucho antes de hacerse visible, detectable y perceptible con síntomas, y cambios en radiografías o análisis.

La enfermedad de Hashimoto se caracteriza por la producción anormal de una sustancia (factor anti-tiroideo) que lesiona a la propia glándula de esa persona. Esa producción anormal auto-agresiva, autoinmune, no es la causa sino la consecuencia de una alteración de los circuitos de autoorganización. Es decir una alteración del orden natural.

Los nódulos tiroideos, fríos o calientes, también representan una alteración de la función del sistema nervioso que regula el estado y la forma de las células, tejidos, órganos y estructuras (función trófica).

La pérdida del orden natural suele ser la expresión, el emergente, de la interrelación de irritaciones (focos irritativos y campos interferentes), sobre el sistema nervioso, durante la vida, y que se expresa en un momento dado tras la acción de una situación desencadenante. Esas irritaciones se mantendrán en la memoria del cuerpo hasta tanto no sean corregidas mediante tratamiento adecuado.

Actuando sobre la causa irritativa y no simplemente sobre los síntomas, se facilita al organismo la recuperación de su orden biológico natural que se expresa con sensación de bienestar y libertad para funcionar en todos los aspectos: físico, emocional, intelectual. Para saber como actuar con esta medicina, para conocer el proceso que generó la enfermedad, es de capital importancia conocer la historia de vida de la persona enferma. Por eso decimos que los seres humanos somos singulares, únicos y siempre diferentes de los demás seres humanos. Por esta razón los tratamientos son singulares y las respuestas también. No hay dos personas iguales, ni dos tratamientos iguales.

Las alteraciones del funcionamiento tiroideo representan el resultado de un proceso, no aparecen porque sí. La autoinmunidad, la autoagresión, no son la causa, la causa radica en que el organismo perdió su orden natural. La autoinmunidad es una parte de ese proceso, aparece en el proceso como consecuencia de los cambios que se iniciaron tras la irritación nociva.

Problemas de salud persistentes o recurrentes 
Campos interferentes

Los campos interferentes ejercen estímulos fuertes sobre el sistema nervioso y pueden dar lugar al establecimiento de problemas de salud persistentes o recurrentes en cualquier parte del organismo. En la misma persona pueden coexistir varios campos interferentes. La medicina clásica no reconoce su existencia.

Los campos interferentes pueden haberse desarrollado en donde, en algún momento de la vida de la persona, hubo: 
> un proceso inflamatorio o infeccioso: amígdalas (faringitis, anginas, difteria, mononucleosis, escarlatina); adenoides; senos de la cara (sinusitis); oídos (otitis); sistema nervioso central (meningitis, encefalitis); hígado (hepatitis); vesícula;páncreas; pulmón; bronquios; estómago; intestino; apéndice; riñón; vejiga (cistitis); próstata; pene (venéreas); ovarios;útero; vagina (infecciones); abscesos; úlceras; etc. 
> una cicatriz por cirugía o herida en piel, mucosa, músculo, víscera, tendón o hueso (fractura). 
> un traumatismo (golpe, caída, agresión física)
> problemas odontológicos: cicatrices de extracciones; una pieza desvitalizada (conducto); compromiso de la pulpa dentaria (nervio) por un arreglo profundo; granuloma; infecciones óseas residuales; quistes; odontomas; procesos inflamatorios o infecciosos presentes o pasados: periodontitis, bolsas gingivales; piezas en posición anómala, retenidas, semi-retenidas, desplazadas o inclinadas; muelas de juicio sanas sin espacio propio o en contacto con el canal del nervio mandibular; piezas embrionarias; restos de raíces; piezas utilizadas como pilares de puentes; metales (implantes, pernos, amalgamas, ganchos, prótesis); endodoncias con sobreobturación del material de relleno que irritan el hueso subyacente; ortodoncia en adultos y trastornos oclusivos (mordida). 
> la memoria corporal de una carga afectiva, emocional o daño psicológico (estrés, pérdida, abuso sexual, tortura, etc.).
> un cuerpo extraño (metal, vidrio, hilo de sutura, talco de los guantes de cirugía, etc.).

Una vez eliminados los estímulos nocivos provenientes de campos interferentes, las funciones corporales recuperan su normalidad y el organismo inicia su proceso de curación. Muchas veces los cambios son rápidos.

Nuestra tarea es encontrar el origen de la irritación del sistema nervioso y resolverla. El organismo se encargará de su propia curación.

Tratamiento

Ocuparse sólo de una estructura sin prestar atención a los elementos que la rodean, a posibles focos irritativos distantes y a la historia de vida de esa persona, conduce al fracaso de cualquier tratamiento.

Consideramos que la medicina para la autoorganización mediante terapia neural médica y odontológica es la forma adecuada de abordar estos problemas.

El uso de hormona tiroidea (levotiroxina) como tratamiento, sí corrige los valores sanguíneos y suele aplacar los síntomas, pero introduce una agresión adicional al modificar los circuitos de autoorganización naturales tanto a nivel tiroideo, como de la hipófisis y del hipotálamo. Palia los síntomas, trata la consecuencia, pero no resuelve el problema al no tratar la causa.

El único fármaco, aplicado con jeringa y aguja en el lugar que corresponda, que usamos para facilitar la autoorganización y la recuperación de funciones naturales alteradas o perdidas es la lidocaína al 0.375% (muy diluida). Puede usarse también procaína al 0.7%. Ambos, en esas concentraciones, carecen de efectos secundarios.